Cómo curar el trastorno obsesivo compulsivo

Cómo curar el trastorno obsesivo compulsivo

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Cómo se cura el trastorno obsesivo compulsivo es la pregunta que se hacen muchas personas que padecen una suerte de obsesiones, manías, pensamientos absurdos que consumen parte o gran parte de su tiempo.

El principal planteamiento que tenemos que hacernos es que el trastorno obsesivo compulsivo tiene cura.

Si bien muchos de estos pacientes se vieron abocados a tratamientos largos y penosos donde no han tenido posibilidad de curarse definitivamente de sus síntomas y alcanzar un estado de salud, gracias a los estudios que el Dr. Sigmund Freud comenzó a comienzos del siglo XX, contamos con una terapia para este tipo de trastorno neurótico que ofrece calidad de vida a estas personas, la posibilidad de curación de las obsesiones devolviéndole su propia energía psíquica para disponerla para su vida.

Síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo - Salud al día

No podemos equiparar el trastorno a la personalidad de una persona, esto condena al sujeto a someterse de por vida a graves limitaciones en el funcionamiento que consideramos normal.

Aquello que parecía inofensivo o una pequeña manía, con el tiempo va asentándose en el funcionamiento psíquico de esa persona, a ramificándose en lo absurdo de su existencia, generando cada vez más razonamientos incomprensibles y absurdos que, sin embargo, ocupan y absorben la atención del paciente.

El confinamiento agudiza o protege de obsesiones patológicas

Hablar de neurosis obsesiva es hablar de una de las estructuras psíquicas más complejas. la neurosis obsesiva manifiesta sus primeros síntomas, por lo común, en el segundo período de la infancia (de los seis a los ocho años).

Para el psicoanálisis, un síntoma es una manera de procesar un deseo intolerable para el sujeto. Un síntoma es una solución.

Los síntomas de la neurosis obsesiva son, en general, de dos géneros de tendencia opuesta. Son, prohibiciones, medidas preventivas y penitencias, síntomas de naturaleza negativa; o son satisfacciones sustitutivas simbólicamente disfrazadas muchas veces. El más antiguo es el grupo de síntomas negativos defensivos; pero, conforme va desarrollándose la enfermedad, van predominando las satisfacciones sustitutivas, que burlan toda defensa.

 La formación de síntomas alcanza un triunfo cuando consigue amalgamar la prohibición con la satisfacción. La ambivalencia desempeña en la neurosis obsesiva un importante valor. En los casos menos complicados, el síntoma es de dos tiempos, o sea, que al acto que ejecuta cierto mandamiento sigue inmediatamente otro que suprime o deshace lo hecho, aunque no llegue a realizar lo contrario.

El psicoanálisis ha estudiado que el complejo de Edipo es el fenómeno central del temprano período sexual infantil. Este nos habla de los deseos del niño, el cual ama y admira a su padre; pero más adelante el padre es también es el perturbador de su propia vida pulsional, el niño no sólo querrá imitar la figura parental, sino también eliminarla para ocupar su lugar. Coexisten, una junto a la otra, la corriente tierna y la hostil hacia el padre, y ello a menudo durante toda la vida, sin que una pueda cancelar a la otra.

En la represión del odio infantil contra el padre hemos de ver el proceso que obliga a entrar en el cuadro de la neurosis, ya que, si contra un amor intenso se alza un odio casi tan intenso como él, la consecuencia inmediata tiene que ser una parálisis parcial de la voluntad, una incapacidad de adoptar solución alguna. Los neuróticos obsesivos han desarrollado una supermoral para defender su amor de objeto contra la hostilidad que acecha tras de él.

Sin conflicto no hay historia (1ª parte) | Literautas

La neurosis fracasa en el intento de procurar a la pulsión la satisfacción, este rasgo del deseo neurótico, lo es también del deseo inconsciente en tanto que es irrealizable, se dice que el deseo del neurótico es un deseo imposible.

El niño reprime estas tendencias y renuncia a ellas, para poder socializarse; a pesar de ello no desaparecerán, están reprimidas y producen efectos inconscientes en la conciencia. En la neurosis obsesiva se mantiene una lucha constante contra eso que ha sido reprimido. Lo reprimido retorna en la vida del sujeto mediante una satisfacción sustitutiva, es decir, el síntoma obsesivo: los pensamientos obsesivos y absurdos, los actos repetitivos y compulsivos, rituales, que el paciente no puede dejar de llevar a cabo.

La neurosis se produce resultado de un conflicto de tendencias que acaban afectando a su relación con la realidad. La represión de esas tendencias hostiles fracasa y se producen los síntomas, que tanto limitan su vida. Sin embargo, a su vez, la neurosis obsesiva es un medio de huir de las dificultades de la vida.

Según Freud, la neurosis no niega la realidad; nos dice, se limita a no querer saber nada de ella.

La neurosis exige un trabajo psíquico constante que embarga la energía del sujeto, cada vez que lo que ha sido reprimido en él intenta expresarse o algo de la realidad es asociado con su tendencia reprimida, surge angustia y surgen los síntomas para evitar el desarrollo de la angustia. La tendencia reprimida no ha desaparecido, permanece en lo inconsciente y produce ramificaciones para lograr expresarse en la conciencia, su fin único.

Obsesión por la limpieza: síntomas y causas

EJEMPLO CLÍNICO: MIEDO A LA SUCIEDAD

Una mujer, que se lavaba las manos cien veces al día, y por no tocarlos con ellas abría los pestillos de las puertas empujándolos con el codo.

Era el caso de lady Macbeth. Las abluciones tenían un carácter simbólico y se hallaban destinadas a sustituir por la pureza física la pureza moral, que la sujeto lamentaba haber perdido. Se atormentaba con el remordimiento de una infidelidad conyugal, cuyo recuerdo había decidido ahogar.

La mayoría de los síntomas, en la neurosis obsesiva, son reproches, el sujeto se culpa por haber gozado y debe castigarse. El obsesivo se siente culpable de algo que desconoce, culpable de algo que no cometió. Este camino de la neurosis obsesiva perturba, entre otras cosas, el trabajo, debido a una continua distracción y a la pérdida de tiempo de las incesantes interrupción y repeticiones.

 Los casos graves de esta afección culminan en la fijación de los actos ceremoniales y la emergencia de la locura de duda, o en una existencia extravagante del enfermo, condicionada por las fobias.

Los síntomas que en un principio eran inhibiciones, tomarán más tarde otro camino, la satisfacción a través de los síntomas, que como sabemos son satisfacciones sustitutivas de las tendencias inconscientes reprimidas.

El obsesivo está también dominado por un sentimiento inconsciente de culpabilidad, tiene culpa por algo que no ha cometido y que desconoce, y busca cometer transgresiones e infringir prohibiciones para poder así hacerse merecedor de castigos que den razón de ser a su culpa y al mismo tiempo la aplaquen.

Hay una relación entre la rigidez de la conciencia moral y el grado de renuncia a la agresión contra los otros. Cuando el sujeto piensa algo relacionado con su deseo, surge en él el temor de que va a suceder algo terrible, lo que se llama el temor obsesivo. Encontramos un deseo y un temor contrario, esa ambivalencia de sentimientos intolerable por la fuerza de la pulsión.

En el niño no es difícil descubrir lo que tal indeterminación encubre, en la neurosis será de la misma índole edípica ¿a quién se quiere más a papá o a mamá?

Tratamiento del sindrome obsesivo compulsivo Valencia - Clínica Hipnos

EJEMPLO CLÍNICO

Duda obsesiva. Temor a los papeles escritos. Una joven, que había sentido escrúpulos después de haber escrito una carta, y a partir de tal momento recogía todos los papeles que veía, dando como explicación el temor de haber confesado un amor secreto. A fuerza de repetirse sin cesar el nombre de su amado, había surgido en ella el miedo de que dicho nombre se hubiese escapado de su pluma, habiéndolo trazado sobre un papel cualquiera en un momento de ensimismamiento.

¿Quién puede padecer una neurosis?

En las causas patológicas de la neurosis distinguimos dos clases: aquellas que el hombre trae consigo a la vida —causas constitucionales— y aquellas otras que la vida le aporta —causas accidentales—, siendo precisa, por lo general, la colaboración de ambos órdenes de causas para que surja la neurosis.

Las evoluciones del yo no se han desarrollado siempre tan irreprochablemente que la función total haya experimentado sin defecto alguno la correspondiente modificación progresiva. Allí donde una parte de dicha función ha permanecido retrasada en un estado anterior, queda creado lo que llamamos un «lugar de fijación», al cual puede retroceder luego la función en caso de enfermedad por perturbación exterior.

Nuestras disposiciones son inhibiciones de la evolución.

Las formas patológicas histéricas pueden ser observadas ya en la primera infancia; la neurosis obsesiva revela, por lo corriente, sus primeros síntomas en el segundo periodo de la niñez (entre los seis y los ocho años); por último, las psicosis no emergen hasta después de la pubertad y en la edad adulta.

La elección de neurosis es totalmente independiente de los sucesos vividos por el sujeto.

Es importantísimo el papel que los impulsos de odio y erotismo anal desempeñan en la sintomatología de la neurosis obsesiva.

La cura del trastorno obsesivo

Curar el trastorno obsesivo compulsivo es posible con psicoanálisis porque se tratan los complejos psíquicos inconscientes que se corresponden a procesos inconscientes, un lenguaje el psíquico que requiere de la interpretación para su conocimiento y transformación. Aquello que nos enferma no está en el exterior, ni en el pasado, aquello que nos enferma y que nos mantiene en la enfermedad está en nosotros mismos, aunque no podamos entenderlo con la razón.

Pensamientos del orden de preguntarse por la propia sexualidad, dudar de los deseos, pensarse como homosexual, sentir deseo donde no lo hay o dudar de amar a la pareja, pensamientos agresivos o sexuales que conducen al paciente a retraerse o sentirse un pervertido, pensamientos que sólo en psicoanálisis podrá encauzar hacia el bienestar y la salud.

Muchos son los pacientes de trastornos obsesivos curados con psicoanálisis y que pueden desarrollar una vida absolutamente normal. Pacientes que construyeron en su tiempo de psicoanálisis otra forma de pensar, un acercamiento a la verdad de cada uno sin horror.

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