DIFERENCIA ENTRE SALUD Y ENFERMEDAD UN EJEMPLO: DUELO Y MELANCOLÍA

DIFERENCIA ENTRE SALUD Y ENFERMEDAD UN EJEMPLO: DUELO Y MELANCOLÍA

Mecanismos psíquicos normales, presentes en todos los seres humanos, llevaban en un caso al amor y en otros a la muerte, en un caso a la estupidez, en la cual nos sume cualquier enfermedad mental y en otro al sublime estado de la creación. En el organismo feliz o en la negativa impotencia, anidan los mismos afectos: tristeza, angustia, dolor.

Freud nos dice, para sostener estas palabras que yo digo tanto tiempo después, las múltiples analogías del cuadro de la melancolía, con el de la aflicción o duelo, justificando un estudio paralelo de ambos estados. Es decir, que Freud, pensaba que por el mismo mecanismo que una persona normal elaboraba la muerte de un ser querido, con los mecanismos parecidos a estos, se instalaba de golpe sin saber por qué una verdadera enfermedad, en tanto el duelo, como ustedes saben cuando uno puede elaborar, es decir, sustituir a la persona amada perdida, hay una reparación total del yo, es decir, el yo no queda con ningún defecto de haber padecido la situación de duelo. Freud decía que es un mecanismo normal, a nadie se le ocurre dice, después lo voy a decir, pero lo digo, así se repite, a nadie se le ocurre mandar a un afligido al médico, a nadie se le ocurre pensar que a una persona que se le acaba de morir un ser querido y está llorando, a nadie se le ocurre decir: vaya a ver al psicoterapeuta, vaya a ver al psicoanalista, o vaya a ver al psiquiatra. Y además con motivo, dice Freud, porque mal le hacemos al afligido al entorpecer su afligimiento, es decir, que el duelo no debe entorpecerse. En cambio, por los mismos mecanismos y frente también a la pérdida de una persona amada se instala a veces, dice Freud, la melancolía, una enfermedad terrible, mutiladora.

También me quisiera detener en las palabras, en una frase de las palabras del doctor Chacón en ese sentido de que él dice que no cree, o él no ha verificado que sea el 50 por ciento de la población, y eso es muy interesante, porque es muy discutible en el sentido de que es cierto, en el diagnóstico no, pero en la producción, en la etiopatogenia del 70 por ciento de las enfermedades sí, es decir, a ver si podemos entenderlo, no es que cuando yo reviso al canceroso está deprimido, está canceroso, lo que pasa que profundizando en la etiopatogenia del cáncer está la depresión, es decir, sin depresión previa no hay cáncer, no hay infarto de miocardio. Todas las personas, ya están hechos los estudios, Estados Unidos, Argentina, Méjico, ya están hechos los estudios, él trajo los estudios de Estados Unidos, todos los enfermos se mueren de infarto antes de los 45 años, el motivo, el único motivo, es la depresión. No hay trastornos vasculares, no hay ateroma, no hay nada, no hay nada de lo que produce el infarto en una persona mayor de 45 años. Uno se lo puede creer esto o no se lo puede creer. Cuál sería la manera de creérselo, la manera de creérselo es comenzar realmente, cosa que es absolutamente imposible, no me miren con esa cara, una campaña de prevención de la depresión. Y veríamos asombrados o asombradísimos, la disminución radical, no solo de los accidentes de trabajo sino de los infartos de miocardio y de los cánceres. Además el cáncer hace más de 50 años que se está investigando, su relación con el sujeto psíquico, más que con el sujeto biológico. Yo sé que hay neurólogos en la sala. Un gran tumor devastador del cerebro, uno de ellos por lo menos aceptado por los neurólogos, sólo se produce frente a una catástrofe anímica, si me equivoco por favor me ayudan, el glioblastoma. Aprovechan esta oportunidad para rastrear el mecanismo, los síntomas de la depresión.

Cierto grado de inapetencia sexual, cierto grado de insomnio, cierto grado de desprecio por las personas iguales, ciertas fantasías de empobrecimiento, de ruina, de catástrofe, bueno, todos esos son síntomas melancólicos, entonces ya no sería el 50 por ciento de la población, según Freud el 89 por ciento de la población padecería de depresión. ¿Quién no tiene miedo a empobrecerse? Bueno, eso es un síntoma de la depresión.

Tengo explicaciones, yo sé que a ustedes les interesa aunque al final termine no dando la conferencia pero es muy interesante porque nosotros hace 30 años, cuando nosotros hacíamos esas cosas sociológicas que no deben hacerse pero que los intelectuales hacemos, cuando pensábamos que el mundo era neurótico obsesivo, por el problema que tenía y realmente, todos los pensadores eran obsesivos, eran racionalistas. Así como cuando Freud comenzó sus investigaciones, la enfermedad psíquica era la histeria,, después vino como un desmadre sexual y detrás del desmadre sexual, la culpa melancólica de haber deseado o haber participado en la desaparición del objeto amoroso.

Hemos perdido casi todos los ideales, en esta parte del siglo, hemos perdido todos los objetos amorosos, porque si usted era de derechas ya no puede haber más revolución de derechas y si usted era de izquierdas ya no puede haber más revolución de izquierdas y si usted era cristiano ya no puede haber revolución cristiana y si usted era verde le van a terminar metiendo un árbol por el culo, pero no hay revolución del obrero. No hay cristianismo, no hay feminismo, fracaso del feminismo, por tanto, no le demos más vueltas, estamos deprimidos, históricamente hablando. Ahora van a hacer una guerra, están por hacer una guerra, nos quieren convencer que los chicos norteamericanos son más lindos que los chicos irakíes, y nos van a convencer de eso, estamos todos convencidos, es decir, ya existe, somos todos racistas, nos hacen creer que existe lo bueno y lo malo, que hay seres humanos que merecen el castigo y hay seres humanos que merecen la gloria. Estamos deprimidos, nos han quitado todos los valores, no tenemos cómo sustituirlos, Freud nos dice ¿Qué le pasa al melancólico? ¿Por qué el duelo es normal y la melancolía es patológica? Porque el melancólico no puede sustituir, no puede sustituir.

El duelo: se murió el ser querido y yo no puedo creer que todo es gris, la realidad es gris, todo es gris, pero la vida me va mostrando que el objeto amado no está en la realidad, no está en la realidad, no está en la realidad y entonces yo voy aceptando. Yo soy una persona, voy aceptando que no está en la realidad, entonces despacito voy conociendo una persona, de golpe veo que es alguien que se ríe como ella. Ya empecé a cambiar, ya empecé a sustituir, es decir, ¿qué me saca del duelo?, un enamoramiento, así de sencillo.

En la melancolía no, no tengo la capacidad de sustitución, tengo la capacidad de sustitución abolida, entonces como no puedo sustituir a la persona amada que se fue, y esto es una genialidad de Freud, me identifico con ella, me transformo en la persona que se fue, entonces la persona no se fue.

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Miguel Oscar Menassa

Extraído de: PONENCIA INAUGURAL. 

VI Congreso Internacional Grupo Cero
La Depresión una enfermedad sin rostro 1998    

DIFERENCIA ENTRE SALUD Y ENFERMEDAD
UN EJEMPLO: DUELO Y MELANCOLÍA

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