El método de interpretación psicoanalítico

El método de interpretación psicoanalítico

En primer lugar, para hablar del método de interpretación, tenemos que situarnos en el campo psicoanalítico, cuyo objeto de conocimiento va a ser el inconsciente reprimido y donde el método, por las características del objeto de conocimiento va a ser el método de interpretación-construcción. El inconsciente es un concepto teórico, no está en lo real, para producirlo precisamos la interpretación.
La interpretación produce el deseo inconsciente.
Para poder aplicar el método de interpretación es preciso utilizar la técnica de la asociación libre y la transferencia, es decir, es preciso que el sujeto que se psicoanalice asocie libremente.
La técnica, asociación libre y transferencia delimitan el trabajo que tiene que hacer el que se psicoanaliza y el que psicoanaliza.

  • Asociación libre: diga todo lo que pase por su cabeza que nunca podrá.
  • La transferencia: La represión se produce sobre las representaciones, pero no sobre la energía o el afecto ligados a esas representaciones. Estas permanecen inconscientes, son reprimidas, el afecto se liga a otras representaciones indiferentes toleradas por la conciencia. Este concepto da cuenta de lo que pasa en la relación paciente-psicoanalista.

La construcción de un mundo psíquico para el paciente comienza con el psicoanálisis de la transferencia, se interpreta las ligazones fantasmáticas de la libido.
Con el psicoanálisis ingresamos en otro mundo.
Los conceptos psicoanalíticos no sólo van a romper con una teoría de la conciencia, sino que van a romper con una concepción filosófica acerca de la producción científica y va a romper con un modo de vida de los sujetos humanos.
Aquí viene a diferenciar reflexión de autoobservación. El que reflexiona ejercita, además, una crítica, a consecuencia de la cual rechaza una parte de las ocurrencias emergentes después de percibirlas, interrumpe otras en el acto, negándose a seguir los caminos que abren a su pensamiento, y reprime otras antes que hayan llegado a la percepción, no dejándolas devenir conscientes. En cambio, el autoobservador no tiene que realizar más esfuerzo que el de reprimir la crítica, y si lo consigue acudirá a su consciencia una infinidad de ocurrencias, que de otro modo hubieran permanecido inaprehensibles.

Sin la ayuda del paciente es absolutamente imposible realizar el psicoanálisis. Tiene que hacer lo que normalmente rechaza: tiene que prestar atención a sus procesos mentales sin reprimir conscientemente material que acontece; es decir: tiene que perder sus inhibiciones frente a la palabra, que se ejercen desde el aparato perceptivo y del aparato de la conciencia.
Es en lo nimio en lo que nos detenemos.

La transferencia es el concepto central, es aquello que nos permite poder estudiar o no poder estudiar el psicoanálisis. La interpretación de los sueños es el primer texto donde Freud habla de transferencia. Podríamos leer ahí, en ese Freud, que la transferencia es un desvío que no tiene solución, por eso es que regula, no sólo todo el tratamiento, sino la vida de cualquier persona.
El establecimiento de la transferencia jamás le puede hacer daño al paciente, que el perjudicado gravemente si no está a su vez en psicoanálisis, si no supervisa y si no pertenece a un Grupo de pertenencia o a una Institución de pertenencia, el que padece los efectos de la transferencia no es el paciente, es el psicoanalista. El psicoanalista termina siendo según la marcación de la transferencia del paciente, en lugar de según su marcación de la transferencia del psicoanalista con el psicoanálisis.

No es que el psicoanálisis pueda hacer algo con el sujeto, sino que de lo que se trata es de lo que el sujeto hace con el psicoanálisis.

Según Freud, el Deseo Inconsciente es vértice de todo diagrama posible para lo psíquico. Toda instancia es dibujada por el deseo. Deseo que programa grandes triunfos y fracasos horribles en plena sombra. Su habilidad es desplazarse, condensarse, hacerse humo, partirse en mil pequeños pedazos, aparecer y desaparecer permanentemente, transmutarse permanentemente para no ser hallado y en muchas ocasiones para ser del orden de lo no realizado.
El Deseo inconsciente es la interpretación psicoanalítica.
El Deseo sólo se hace presente frente a la fórmula de psicoanalista presente.

La teoría es clínica quiere volver a decir que sin psicoanalista no hay deseo inconsciente. Sin interpretación no hay realidad psíquica.

Fuera del campo de la transferencia no es efectiva la palabra.
Esto lo explica Freud de una manera amorosa en el trabajo «La transferencia». Leyendo este texto, dice que sin amor nadie hace caso a lo que uno le dice, que nos dejamos guiar por lo que nos dicen las personas amadas. Entonces, el vínculo de transferencia, en este decir de Freud, es más fuerte que mis relaciones amorosas. El vínculo de la transferencia tiene que llegar a ser más fuerte que las relaciones con mi papá, con mi mamá, con mi mujer, ¿por qué? Porque si no, no escucho.

El método de interpretación psicoanalítica es el modo de apropiarse, para sus transformaciones, de la realidad del inconsciente que en definitiva es una construcción donde se articulan secuencias de interpretaciones.

Cuando conozco la interpretación estoy haciendo psicoterapia.

Cuando yo digo: ahora le voy a interpretar esto, eso es psicoterapia. A mí la interpretación me sorprende. Además con gente grande uno se queda conversando y el paciente viene a la semana o a los días y dice: ¡qué interpretación que me hiciste el otro día! Y uno no sabe de qué se trata, tiene que escuchar al paciente para saber qué interpretación uno le hizo. No es el psicoanalista el que determina qué es o qué no es interpretación, como no es el poeta el que determina qué es poético y qué no es poético.

Con el Método de interpretación el que nos propone el Psicoanálisis no se puede saber de antemano lo que va a ocurrir. El deseo es superfluo, nunca desea lo que está estipulado desear. Cada sujeto es diferente. Sólo desea desear. Método que requiere la asociación libre del paciente, para ello es necesario que pierda sus inhibiciones frente a la palabra. Y no será en ella que por serlo es preconsciente, donde esté la interpretación, ya que depende de las leyes del lenguaje y no de las leyes del inconsciente.
Será necesario hablar, entonces, porque lo importante del hablar será la puntuación. Toda interrupción de nuestro deseo es vida, alguien hubo de haber deseado antes que yo. Muerte como apertura a lo humano y apertura al Goce.
Si no entiendo los alcances y los límites de la interpretación psicoanalítica no puedo progresar en la teoría y menos en la práctica psicoanalítica.

Será tarea única de la interpretación psicoanalítica generar una nueva realidad donde los síntomas no sean necesarios.

El inconsciente no se agota en la interpretación sino que se produce con ella.

Freud aconseja psicoanalizar ciertos prejuicios antes de entrar en la teoría psicoanalítica, haciendo como hacemos, forzando las palabras, podríamos decir que la teoría psicoanalítica es sólo para personas que se psicoanalizan.

La sobredeterminación sólo determina el desarrollo del deseo, no determina el desarrollo de ningún deseo sobre ningún objeto. El deseo sexual infantil reprimido, al que hay que renunciar.

Todo el drama del sujeto se dirime en torno a la renuncia al deseo incestuoso, elegir que nos determinen los pactos simbólicos que nos permiten ingresar en una vida humana, social o dejar que nos determine el deseo incestuoso que nos puede llevar a la enfermedad.

Pensar que son varias las causas que producen los síntomas o la enfermedad es permanecer en la instancia preconsciente-consciencia. Como sabemos, en psicoanálisis, la conciencia es un órgano perceptual, se equivoca. Todo razonamiento consciente tendrá el error de fijarse en lo manifiesto, es decir, no sabe de lo inconsciente sino de los efectos que el inconsciente produce en la conciencia.

La interpretación psicoanalítica no sólo es reconstrucción, no sólo es construcción, sino que también es fuerza.

La Medicina nada sabe del porqué, haciendo todas las cosas bien, un diagnóstico preciso, la medicación elegida cuidadosamente por expertos y el paciente cumpliendo todo lo aconsejado por el cuerpo médico no hay curación, la enfermedad progresa inexorablemente.
La Medicina nada sabe de los misteriosos procesos inconscientes que hacen que un paciente, aún sabiendo que algo le mata y algo le cura, hace, permanentemente, lo que lo mata.
La Medicina nada sabe del masoquismo inconsciente capaz de producir la muerte del sujeto o de algunas de sus funciones vitales, sin que necesariamente se pueda comprobar enfermedad orgánica alguna.
Y la Medicina poco o nada sabe de lo que se hereda como enfermedad, ya que en la mayoría de los casos lo que se hereda es la estructura familiar que produce ese tipo de enfermedades.
Si se nos permite pensar la salud y la enfermedad con la interpretación psicoanalítica, al principio se producirán algunos desacuerdos, algunas tensiones, pero con los años, tendremos que agradecer a la Ciencia Psicoanalítica, una mejor salud para la población y una multiplicación de los momentos de goce y alegría, en situaciones humanas donde eso es inimaginable.

La paradoja del psicoanálisis es que cuando me enfermo, me enfermo de algo de lo que nada quiero saber, porque si me entero de lo que me enfermó, lo tengo que modificar. Modificación en tanto transformación continua, desplazamiento donde se hacen posibles las aperturas. Para poder entender la enfermedad en psicoanálisis, hay que entender que el sujeto nunca abandona lo que consigue y cuando lo abandona, lo abandona con un gran gasto de energía. La única salud psíquica posible es que el sano tiene la capacidad de sustituir, un ideal de vida por otro ideal de vida.

La energía psíquica está hecha para ser gastada, el deseo está permanentemente en actividad, cuando deja de estar en actividad el deseo, morimos, por lo tanto la enfermedad es cada vez que yo detengo el funcionamiento del deseo, que no se detiene. Un psicoanalista no puede aplicar lo que no se aplica, no puedo liberar su pensamiento si mi pensamiento no ha sido liberado de alguna manera.
Para Freud, en la conciencia nunca podría acontecer la verdad, por eso que pone en cuestión precisamente a todo aquel que piensa donde es, porque el pensamiento inconsciente acontece donde el sujeto no es. Sin una Escuela de Psicoanálisis se nos hace casi imposible pensar la existencia de psicoanalistas.

Es más fácil escribir que interpretar, lo que ocurre es que el modo de progresar de la escritura psicoanalítica es la interpretación.

Si el psicoanalista piensa es un pensador, no es un psicoanalista, si habla es un charlatán, no es un psicoanalista. Tiene que interpretar y la interpretación psicoanalítica tiene que tener la característica de ser un discurso otro del que interpreta, pero no sólo para el sujeto del inconsciente, es decir, el paciente, el psicoanalizado, sino para el que lo dice, porque si no es Otro para el que lo dice, entonces el otro que dice la interpretación es un otro pequeño, es un sujeto normal, es el médico.

El psicoanalista no tiene que dar crédito ni a sus ojos, ni a su gusto, ni a sus oídos, ni siquiera a su pensamiento consciente, porque todos éstos son órganos perceptuales que deforman la verdad, es decir que transforman la verdad en un hecho sensible.

La interpretación es algo nuevo que no existía ni en los libros, ni en la cabeza del psicoanalista, ni en la cabeza del paciente.

TEXTOS DE REFERENCIA:

  • MIGUEL OSCAR MENASSA en FREUD Y LACAN -HABLADOS- 2 (EL DESEO EN FREUD Y LA TRANSMISIÓN EN PSICOANÁLISIS. Madrid, 18 de octubre de 1989)
  • Conferencia de Miguel Oscar Menassa en la Asociación de Psicólogos “LA CONSTRUCCIÓN DEL ESPACIO CREATIVO” Buenos Aires, 1995
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