La eyaculación precoz

La eyaculación precoz

La función sexual se halla sometida a muy diversas perturbaciones, en su mayoría presentan el carácter de simples inhibiciones. Una de las perturbaciones es la abreviación del acto sexual (eyaculación precoz).

La eyaculación precoz no se incluía dentro de las disfunciones sexuales del hombre, empezó a considerarse disfunción sexual a partir de los años 60. Ya el Kamasutra, el manual sexual indio del siglo IV, declara: «Las mujeres aman al hombre cuya energía sexual dura mucho tiempo, pero se resienten de un hombre cuya energía termina rápidamente.»

Alfred Kinsey, autor del informe Kinsey de 1948 sobre trastornos sexuales, no consideró la eyaculación precoz como un problema, ya que la concibió como un signo de vigor masculino.

Como cualquiera de los trastornos, la eyaculación precoz puede ser ocasional, con una pareja determinada, o puede aparecer en todos los encuentros sexuales del sujeto y puede presentarse desde el inicio (eyaculación precoz primaria) o en un sujeto que ha tenido una eyaculación normal previamente (eyaculación precoz secundaria).

FISIOLOGÍA DE LA EYACULACIÓN

Una vez conseguida y mantenida la erección hasta llegar al clímax, el sistema nervioso simpático estimula la eyaculación induciendo la contracción del epidídimo, los vasos deferentes, las vesículas seminales y la próstata, que determina que el líquido seminal entre en la uretra. La emisión del líquido seminal se sigue de contracciones rítmicas de los músculos bulbocavernosos e isquiocavernosos y conduce a la eyaculación.

Según la concepción médica, durante la relación sexual la excitación en el hombre aumenta progresivamente hasta la fase llamada de mesesta, disfrutando de su placer sexual hasta el momento que de forma voluntaria (control en la corteza cerebral) llega al clímax (orgasmo y eyaculación). El eyaculador precoz no puede permanecer en la fase de meseta, sino que existe una excitación rápida y una eyaculación voluntaria y temprana.

La etiología puede ser, al igual que en la impotencia, orgánica o psicógena, siendo la última más frecuente, para algunos autores hasta un 99%.

CAUSAS ORGÁNICAS

Las causas orgánicas consisten en afecciones de la uretra y la próstata y todas aquellas enfermedades del sistema nervioso en las que se alteran los mecanismos reflejos de la eyaculación, alteraciones vasculares, ciertos fármacos como los antidepresivos, antihipertensivos, estimulantes y antigripales que contengan pseudoefedrina.

CAUSAS PSÍQUICAS

Para el psicoanálisis lo que se considera la prueba del deseo, la presencia de la erección, en realidad es una cuestión de goce, no de deseo. En los síntomas sexuales está más en juego el goce que el deseo.

La pérdida de la erección interrumpe el goce, en tanto el goce pone al sujeto frente a la castración. Alguien que acepta la diferenciación sexual. La pérdida de la erección puede ser reducida a una función de protección. Es por temor al goce que se produce una interrupción prematura del acto sexual. Sólo goza un sujeto mortal, esto es, que ha incorporado la diferencia sexual.

La medicina ya señala que el eyaculador precoz está sobreexcitado. Se excita por fantasías sexuales o a la vista de otras mujeres, pero eyacula horas después cuando se encuentra con su pareja.

El psicoanálisis indica que las funciones fisiológicas, entre ellas la eyaculación, se realizan con normalidad cuando el sujeto no quiere intervenir en ellas.

Más que eyacular, se le escapa, como un niño al que se le escapa la orina. El conducto de la uretra comparte funciones de micción y eyaculación. La emisión de orina, si bien se realiza bajo la presión de estímulos que no pueden ser resistidos, el niño en el control de esfínteres termina aprendiendo a elegir el momento y el lugar para orinar, hasta cierto punto lo mismo sucede con la eyaculación del adulto.

La eyaculación precoz se presenta de forma independiente de la capacidad de elegir. Podríamos pensar que está en relación a la erotización de la función uretral, podría parecerse más a una micción. En la historia de estos pacientes pueden existir recuerdos de un intenso placer en relación con la micción en la infancia e incluso dificultades en el control de la micción o enuresis.

El niño no orina sino sobre aquel que ama. El narcisismo infantil del niño sobre su propio cuerpo, el aprecio que le tiene, es excedido a sus productos: la orina, las heces… de tal manera que el pis es un regalo que el niño le hace a la madre y es únicamente bajo la égida del amor hacia ella que el niño va a controlar los esfínteres, porque la madre se lo pide.

En estos pacientes, desde el punto de vista clínico, hallamos una gran ambición que no se acompaña de idéntica capacidad de trabajo. Podríamos decir que la del eyaculador precoz es una ambición fuera de lugar.

Son sujetos marcadamente narcisistas, su objeto de amor son ellos mismos, padecen de una alta estimación de su pene, al mismo tiempo de un gran temor a perderlo. Cuando está con una mujer no se ocupa lo más mínimo del goce de ella, podríamos decir que se masturba.

Para que el pene funcione el hombre no tiene que creer que le pertenece. En realidad es la mujer quien le da el pene al varón y él el que le da a ella la vagina, cada uno goza de su propio cuerpo pero por intermedio del cuerpo del otro.

Podemos pensar la eyaculación precoz en otras áreas, son sujetos que llegan a los lugares antes de lo acordado, se van antes de que termine la actividad que están realizando. Los hay que son eyaculadores precoces en las relaciones sociales.

En el eyaculador precoz también puede estar en juego una cuestión con la reproducción. Su temor a embarazar a la mujer o a las enfermedades infectocontagiosas hacen que quieran salir rápido. El verdadero temor es la castración.

Este temor a la castración aparece explícitamente representado en la fantasía de la vagina dentada. El sujete acomete la penetración en un estado de angustia y se retira lo más rápidamente posible tras haber eyaculado prematuramente por temor a ser mordido.

Además, en la eyaculación precoz puede estar en juego una envidia al goce femenino, ya dijimos antes que no se ocupa mucho de su partenaire sexual. Él no se lo quiere dar a ella.

PERSONALIDAD

Este síntoma aparece ligado a características de la personalidad que se agrupan en dos vertientes. Hombres inertes, pasivos, sin energía y por otro lado, hombres pipervivaces, que parecen vivir en un perpetuo estado de prisa y realizan toda actividad de un modo apresurado y precipitado.

Los apresurados serían neuróticos de angustia, mientras que los cansados serían los neurasténicos.

Hay una tercera forma en la que el varón se identifica con el otro sexo, con la mujer, eyacula a la misma velocidad que ella es capaz de tener un orgasmo. La identificación al otro sexo nos hace pensar en la estructura histérica.

CLASIFICACIÓN SEGÚN LA ESTRUCTURA QUE LA SUSTENTA

  • Eyaculación precoz en relación a las neurosis de transferencia: HISTERIA. El eyaculador precoz se identifica con la mujer, se pone en posición femenina. Los histéricos padecen de reminiscencias, recuerdan reiteradamente situaciones sexuales donde consideran haber fracasado cada vez que se encuentran a un nuevo encuentro sexual.
  • Eyaculación precoz en relación con las neurosis actuales: Es por un exceso de control que sucede la eyaculación precoz, por querer controlar algo que sólo se produce normalmente cuando se renuncia a su control consciente.

Neurosis de angustia. Son sujetos especialmente sexuales, es un paciente sobreexcitado. Otra de las características es la expectación angustiosa en relación al acto sexual, ¿podré? ¿tendré erección? ¿duraré lo suficiente?… Están ocupándose de una tarea futura, nunca están donde aparentan estar. No toleran la incertidumbre. El coitus interruptus es muy característica de la genitalidad de estos pacientes, ellos deciden cuándo interrumpir.

Neurasténica. Lo único que quieren es terminar. No toleran el goce, todo estímulo somático es altamente excitante para ellos, no toleran la acumulación de la tensión y quieren cancelar esa excitación. Generalmente lo hacen mediante la masturbación. Esta imposibilidad de tolerar la acumulación de excitación los lleva a no disponer de energía para acometer los actos diarios de la vida, están constantemente cansados. Suelen también padecer de impotencia o erecciones incompletas.

Para el Psicoanálisis la eyaculación precoz es un síntoma, no una enfermedad en sí misma.

No se trata de dar indicaciones mecánicas al paciente para que controle la eyaculación, eso es reforzarle el síntoma. En psicoanálisis no se tratan los síntomas sino al sujeto.

Si padeces alguno de estos síntomas consúltanos.

Información extraída del libro: Medicina Psicosomática IV. La sexualidad y sus trastornos. Editorial Grupo Cero.

Medicina Psicosomática IV La sexualidad y sus trastornos

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