LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN LA SALUD MENTAL
By: admin
Categories:
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN LA SALUD MENTAL
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN LA SALUD MENTAL
Hoy hablamos de actualidad o de ciencia ficción, porque aquello que creíamos sólo posible en libros o películas se hace posible en las manos del hombre. Les propongo hablar de la inteligencia artificial, un fenómeno del que estamos siendo testigos de cómo es cada vez más utilizada por las personas y el impacto que puede tener en la economía y en la naturaleza. Pero lo vamos enfocar en relación a lo que nos concierne, la salud mental.
¿Un paso adelante?
Muchos están preocupados porque genera la ilusión de que estas nuevas tecnologías pueden poner en peligro puestos de trabajo y el valor que las personas tenemos los unos para los otros, ilusión de sustituir el amor o la atracción sexual por un sustitutivo, una consulta a un psicólogo por una pregunta a un chatbott.
Ver el vídeo donde hablo de la inteligencia artificial y la salud mental
Las novedades siempre son recibidas con suspicacia y rechazo, algunas de ellas han tenido efectos perniciosos para el hombre, otras han supuesto pasos importantes para la vida y el desarrollo, lo que está claro es que aparecen nuevos descubrimientos y medios técnicos que se ponen al servicio de quien los sabe utilizar.
Una ligera mirada al pasado nos permite entrever los profundos cambios que en pocos años se han producido en nuestras sociedades y ciudades, se transformaron los barrios, el modo de vivir, la alimentación, la vestimenta, los medios de producción y distribución, la organización de los barrios y comunidades, etc. Hoy nos parece nuestro modo de vivir normal, pero sigue y seguirá cambiando, como nosotros también tenemos que adaptarnos a esos cambios. Siempre se genera la ilusión de que es a peor esa transformación. “Vivimos peor”. La idea de que todo lo pasado fue mejor encubre en ese prejuicio la carencia de métodos, técnicas y conocimientos que han permitido tratar eficazmente enfermedades, mejorar las condiciones de vida en el trabajo, hacer más confortable la vida de millones de personas… etc.
En este mismo sentido respondemos ahora ante algo nuevo como es la inteligencia artificial, ese manejo de grandes cantidades de información que ofrece a empresas, instituciones y particulares, los resultados de un procesamiento de esos datos que promete ser infalible, pero que evidentemente no es así. No es la panacea, no ofrece el resultado más eficaz o la respuesta exacta. Ofrece una posibilidad entre otras, una manera de ver entre otras, que puede resultar muy útil si luego cada uno toma sus propias conclusiones. Al final, la más compleja inteligencia es la inteligencia humana, la inteligencia inconsciente.

Si nos enfocamos en el bienestar de las personas y esta tecnología aplicada a la salud mental y las respuestas ante ciertas preguntas que suelen formularse muchos en determinados momentos, es evidente que puede ser una herramienta interesante, nos puede calmar como también lo haría hablar con un amigo o un familiar de algo que nos preocupa. A veces consultamos a la inteligencia artificial algo que previamente ya le hemos consultado al profesional, pero aún no estamos decididos. Uno tiene la última palabra y esa decisión sólo puede saberse después del acto.
¿Sustituirá al ser humano?
Ninguna inteligencia artificial, ningún programa informático, ningún “muñeco” va a poder sustituir el papel que el ser humano tiene para otro ser humano. Somos eminentemente sociales, no sólo para satisfacer nuestras necesidades sexuales, sino porque nos conformamos a partir de los otros, necesitamos a los otros, aunque ello también implique la complejidad de los vínculos, nuestra gestión emocional, nuestro permanente aprendizaje para el desenvolvimiento con los demás.
Estamos en el siglo XXI y tenemos a nuestra disposición herramientas tecnológicas que parecen de otro mundo, que todavía la mayoría de nosotros no conocemos o no sabemos manejar y, por ese motivo, las tememos. Esas tecnologías han avanzado mucho más que lo que lo han hecho nuestras condiciones psíquicas, que tienen sus propios procesos y que mantienen procesos muy primitivos que nos ponen en relación con humanos de épocas muy remotas. No hemos dejado de ser narcisistas y creer en la omnipotencia de nuestros deseos, como le pasaba al hombre primitivo o como le pasa al niño.
¿Un psicoanalista o hablar con el ordenador?
Obviamente el psicoanalista es insustituible. Aunque las respuestas que nos ofrecen estos sistemas de inteligencia artificial son útiles y, muchas veces, muy coherentes, nos ofrecen opiniones equilibradas y calman, generalmente, nuestra angustia, son respuestas que le podría ofrecer a cualquier otra persona con cualquier otra historia vital, no hay vínculo con la máquina, no hay relación transferencial y, por tanto, no hay consideración alguna a los procesos inconscientes, cosa que es la gran novedad que nos propone el psicoanálisis.
Aunque nos cueste asumirlo el psicoanálisis es un método súper avanzado, súper moderno, es un método, es decir, no funciona al tun tun, no nos ofrece cualquier tipo de respuesta, no trabaja de forma estandarizada. Requiere todo un proceso de trabajo pautado y personalizado para producir al paciente y para producir al psicoanalista de ese paciente. El conocimiento que se obtiene en ese proceso sobre la realidad del paciente es fruto de un complejo trabajo y de un amplio conocimiento teórico por parte del psicoanalista del funcionamiento mental. No es una opinión, no es un consejo. El psicoanalista parece que está calladito, pero está escuchando atentamente al paciente, hila las acciones del paciente, forma parte imprescindible del proceso terapéutico del paciente.
Y claro, es evidente, dado el descrubrimiento freudiano del funcionamiento de nuestro aparato psíquico y las resistencias, que el paciente, una parte del paciente, quiere evitar esa presencia incómoda, preferiría solo, precisamente por esa dificultad a socializar ciertas cosas de su aparato anímico las padece. En ese tira y afloja se maneja el proceso terapéutico, en que la fuerza del querer, del trabajo, de la colaboración tire más que el no querer, que el quedarse con los síntomas, que el permanecer en la ceguera.

Es apasionante esta aventura propiamente humana que nunca podrá sustituir ninguna máquina que, por otro lado, está programada por un hombre, siempre hay detrás una mano humana y una ideología determinada, no olvidemos esto. La inteligencia artificial es tendenciosa y moralista, no tiene en cuenta las diferencias, la inteligencia artificial censura ciertos pensamientos, ciertas maneras de vivir. La creación es humana propiamente y produce aquello que no existía previamente, es novedosa, por lo que si uno se deja guiar por esa artificial inteligencia maquinal va a negar la posibilidad de producir lo nuevo. No se tiene miedo al error sino al acierto.
Te propongo dejar a un lado el miedo, animarte a equivocarte y sólo así podrás acertar, podrás estar vivo. Las personas no somos máquinas, no aspiramos a ser máquinas, las máquinas no son felices, no son. Los seres humanos tenemos pasiones y producimos vidas apasionantes, como apasionante es el proceso de psicoanalizarnos.
TE LO RECOMIENDO.
Esta puede ser una oportunidad para ti. Contacta conmigo para reservar un horario para ti.