Sexo en solitario

Sexo en solitario

La comunidad humana ha producido una sociedad donde llega a considerar la masturbación como una infidelidad, una moral que desde muy pequeños se ocupa de reprimir las manifestaciones sexuales del niño, en lugar de reorientarlas, y que nos llena la cabeza de miedos e historias sobre la curiosidad sexual, la masturbación y las relaciones sexuales.

De este modo, son muchos los que llegan a la etapa adulta confundidos, insatisfechos y con poca experiencia de satisfacción en lo que respecta a la sexualidad.

Uno de los reproches que la comunidad científica y una parte de la sociedad le hacía al investigador Sigmund Freud, era que en su obra le daba especial importancia a la vida sexual de las personas en el desarrollo, no sólo de los trastornos llamados mentales, sino también en la propia vida normal y sobresaliente de las personas. Está claro que el autor no fue entendido en lo que bien pudo explicar en las miles de páginas escritas por él desarrollando la Teoría del Insconsciente.

Freud dejó bien claro que cuando habla de la importancia de la sexualidad en la vida de las personas tenemos que ampliar ese concepto, es decir, sexualidad es todo lo tocado por la palabra, incluyendo la genitalidad. La sexualidad es el modo de relacionarse de las personas y ese desarrollo comienza desde el mismo momento de nuestro nacimiento. Somos sexuales desde nuestras primeras relaciones afectivas y estas serán tomadas como modelo para las posteriores relaciones de nuestra vida.

De esta forma el Psicoanálisis señala la importancia de considerar otra educación sexual que no sea basada en la represión, sino en redirigir esas tendencias primitivas y comunes de todos los seres humanos hacia fines más elevados donde el hombre y la mujer no tengan que ocupar lugares de sometimiento, sino de cooperación y colaboración.

Tenemos que pensar la masturbación como una primera manifestación sexual del niño, forma parte de la investigación sexual y el descubrimiento de nuestra capacidad de experimentar placer. Esta investigación atraviesa varias fases que se asientan sobre la maduración de nuestro sistema orgánico y afectivo.

La primera fase tiene como protagonista la boca y ese órgano es el que le sirve al niño para explorar el mundo y experimentar sus primeras situaciones placenteras con el mundo exterior y de forma autoerótica.

Posteriormente conquista la zona anal, la expulsión y retención de la materia fecal, la relación con los cuidadores, la caca como primer regalo del niño hacia sus figuras afectivas y también la muestra de su obstinación y rebeldía frente a las indicaciones educativas externas.

Luego será la zona genital la que conquista su protagonismo, en este momento aún no hay diferencia entre masculino y femenino, sólo hay un órgano directivo, el pene y su atribución a cualquier otro organismo vivo o cosa. Posteriormente el niño y la niña descubren que no todos tienen y se producen las primeras decepciones y la primera reacción al miedo a la pérdida.

La masturbación infantil está asociada a esta exploración corporal y a la reacción del niño a sus primeras relaciones amorosas, que en estos momentos son sus propios padres y hermanos. Con su actividad autoerótica el niño expresa su descarga de la excitación que le generan esas relaciones y también cómo tiene que renunciar a ella para seguir siendo amado por los padres. Aquí aparece la amenaza de castración, los padres le indican que no puede seguir comportándose de esa manera rebelde y debe aprender ciertas normas de conducta social.

La permanencia de esa masturbación infantil, autoerótica, que no tiene en consideración al objeto exterior (un otro diferente al sujeto) supone una inmadurez en el desarrollo sexual de la persona.

Freud deja indicado que la masturbación en sí no es perjudicial, ya que forma parte de la conducta sexual normal, pero su permanencia o exclusividad aparta al sujeto de las relaciones con otras personas sí es perjudicial. Es decir, si en lugar de hablarle a una chica para gustarle y conseguir una cita, te encierras a fantasear y te masturbas, te alejas de la realidad, no aprendes a hablar, no consigues nada, y no tienes en cuenta con tu conducta sexual que cuando vayas a estar verdaderamente con una chica en el encuentro sexual el ritmo no será el de tu fantasía.

Estar con otra persona es entregarse a la situación. La mujer le da el pene al hombre y el hombre le da la vagina a la mujer. El encuentro sexual no existe, la relación sexual no existe, es una producción, no deja huellas, cada uno se relaciona con sus propios fantasmas. Por eso la sexualidad es social, no individual, por eso una sexualidad centrada en las fantasías es perjudicial.

Un señalamiento muy importante para que podamos entender por qué la masturbación no puede ser la mejor opción es que encontramos en las neurosis una permanencia en este tipo de satisfacción a través de los síntomas. Entre las neurosis encontramos ejemplos en los cuales la masturbación ha sido perjudicial. Este daño parece imponerse en tres caminos:

  • Daño orgánico: frecuencia desmesurada e insuficiente satisfacción.
  • Prototipo psíquico: No necesita modificar el mundo exterior para satisfacer su propia necesidad.
  • Fijación de fines sexuales infantiles: la permanencia del infantilismo psíquico. Con ello está dada la predisposición a la neurosis.

La masturbación permite realizar en la fantasía desarrollos y sublimaciones sexuales que no representan progresos, sino formas nocivas. Esto sólo podemos confirmarlo una vez que aparecen los síntomas.

Es decir, cuando estoy con una señorita a la que deseo, pero no tengo erección. Cuando sólo puedo encontrarme con prostitutas, porque con las mujeres en general tengo dificultades para desearlas. Cuando siento vergüenza o rechazo a mostrar mi goce a otra persona. Cuando aparecen síntomas obsesivos, ataques alérgicos al «polvo» o «al pelo de conejo», por ejemplo… Sólo desde la manifestación patológica podemos interpretar un infantilismo en la sexualidad, es decir, una permanencia en los fines sexuales autoeróticos propios de la infancia.

La vida adulta es social, exige transformarnos, sustituir permanentemente. Cualquier fijación es patológica, antihumana.

La permanencia en la masturbación se califica como una adicción primaria y perjudica el desarrollo normal de la sexualidad.

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