EL COMPROMISO

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EL COMPROMISO

Compromiso terapéutico: por qué abandonamos el psicoanálisis y cómo mantenerlo

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¿Por qué abandonamos la terapia aunque la necesitemos? Exploramos el concepto de compromiso psicoanalítico desde la ética del deseo y los pactos simbólicos en el proceso terapéutico.

Introducción

No hay realidad del sujeto más allá del lenguaje ni verdad que no se construya, por eso no podemos saber de antemano cuál es nuestro deseo, porque no es lo que digo, es lo que hago y más allá de eso, es lo que me interpretan sobre eso.

Fue porque no la quería lo suficiente…, fue porque no era tan bueno como yo esperaba…, fue porque no es lo que yo necesito en este momento… Son excusas frecuentes que utilizamos cuando interrumpimos o abandonamos algo, pero la cuestión es que, generalmente, no es esa realidad material la que nos hace decidir hacer o no una cosa, permanecer o no en algo, si no que en lo que hagamos mostramos nuestra manera de relacionarnos con nuestro deseo.

Se secaron las lágrimas de otoño,

como hojas cayeron en estación de olvido,

me extrañé a mí misma cuando me vi presa

como una fotografía decorada de perfiles ajenos.

Quién era yo en aquel cuadro desfigurado

que parecía temblar con mi temblor

cuando algo o alguien me abrumaban.

Casos casi reales

Anastasia (nombre ficticio) me contactó por vía telefónica, quería reservar un horario para una primera entrevista con la psicoanalista. “Explíqueme un poco cómo es, he estado yendo a otro psicólogo y no me ha valido. Soy una persona muy sensible, necesito que me entiendan para poder ayudarme.” Consiguió su horario anhelado para darse una nueva oportunidad. Llegado el día del encuentro, planteó todo tipo de excusas o, más bien, no dijo nada, ni una señal, ni un mensaje, ninguna devolución de ese otro lado del muro donde parecía resguardarse. Dónde estaba ella, la interesada, la sensible, la que necesitaba ayuda…

Martín no es tan distinto, no es tan rápido como Anastasia para eliminar terapeutas, desde hace 5 meses acude dos veces por semana a la consulta, no se crean que ha sido fácil, ha tenido todo tipo de inconvenientes, de sorderas psíquicas, de paciencias desmedidas para que pueda poblar ese diván que tanto necesita. Martín quiere comprender, piensa constantemente, le da vueltas a todo y cuenta cada moneda como sueño y así se entretiene, en lugar de ir a trabajar. Nunca antes ha sido constante con nada, ese era su currículum, pero fui seria y le dije que si no se hacía cargo del pago de sus horarios los perdía y no le volvería a atender. Nunca quiso jugársela.

¿Qué es comprometerse?

El compromiso no es otro que la permanencia y en ese territorio nada está asegurado, se sabe si uno está o no en el barco, pero no se sabe por cuánto tiempo permanecerá en la travesía, eso sólo se puede saber después. El compromiso no se lee desde el decir “me comprometo”, “estoy comprometido con esto o lo otro”, se ve en que uno hace, uno está, uno colabora, aunque no sea por el motivo que uno cree.

El sujeto no es libre en el sentido humanista, sino que está sujeto a la cadena significante: No qué soy sino en qué articulación significante estoy, en qué pacto estoy, a qué juego estoy jugando». Me va bien o me va mal, es estoy a bien con mis pactos o estoy a mal con mis pactos. Si no ha habido traición no hay culpa, si no he cedido en las palabras no cedo en las cosas.

El paciente que abandona está a mal con sus propios pactos (consigo mismo, con su deseo). La «traición» es a su propia palabra, no a la del psicoanalista. El paciente está siempre en un pacto, aunque no lo sepa, aunque a veces sea contra sí mismo. El análisis propone otro tipo de pacto: con el inconsciente, que no es con el psicoanalista.

Es con la palabra que me apalabro con el otro, que hago pactos, y esa será la única forma posible de la ley para el hablante que somos, pactos simbólicos, pactos económicos-políticos. Todo pacto que acepte para vivir mi realidad tendrá que ser a condición que se me permita además de ser eso, ser otra cosa. No se trata de que nos sintamos presos, sino de aprender a entregarse a las cosas, vivirlas, producir las relaciones, no serán para siempre.

¿Qué pasa si se rompe un compromiso?

La ética en psicoanálisis es según el deseo. Esa es la única ética en psicoanálisis: actuar según el sujeto del deseo. Por tanto, si el sujeto ha actuado conforme a su deseo no puede haber sanción. Uno tiene la libertad de decir y desdecirse, puede interrumpir la relación o el pacto cuando lo considere, aunque como los pactos son simbólicos, aunque uno no vaya al psicoanalista eso no quiere decir que no esté en relación con su psicoanálisis, sólo el paso siguiente nos dice del anterior.

¿Comprometerse es lo mismo que prometer?

Prometer es para incumplir, prometo algo ahora, pero no lo podré cumplir, por tanto estoy mintiendo. La mejor forma de mostrar el deseo es hacer, permanecer en el deseo, soportar los vaivenes emocionales y vivir la experiencia y sus desarrollos. Unos podrán y otros no podrán, eso es inevitable.

La interpretación del analista abre en el paciente la posibilidad de un nuevo camino que el paciente puede seguir o no seguir. Todos tememos lo nuevo, lo diferente. Pero unos pueden con lo nuevo y lo diferente, y otros huyen o no sienten nada, no lo pueden aceptar. Como pasa con el poema o con el cuadro, no todos sentimos el placer preliminar. A veces tanto miedo tenemos a lo que seríamos capaces de sentir que ni siquiera escuchamos la interpretación o ni siquiera el poeta nos produce el placer estético que abriría en nosotros la posibilidad de un mundo diferente, decía Miguel Oscar Menassa.

Amelia Díez Cuesta también dice: Nada detiene al sujeto, la impasibilidad no dejará lugar a la pasividad, los pactos no serán los límites del sujeto sino que los límites de la enfermedad no dejarán establecer pacto ninguno. A veces cuando la curación sustituye la enfermedad por la responsabilidad de su deseo resulta tan intolerable para ese sujeto que abandona el psicoanálisis cuando se trata de un paciente o abandona la formación psicoanalítica cuando se trata de un candidato a psicoanalista.

¿Es posible avanzar sin compromiso?

Si hay avance, o más correcto, si hay transformación, hubo trabajo y el trabajo requiere materia prima, herramientas de trabajo y fuerza de trabajo, cualquier producto no es instantáneo y sobre él han participado varias personas, aunque no las veamos, el ser humano no puede nada solo. Por tanto, respondo, si hay transformación hubo algún compromiso, aunque no sepamos con qué ni con quién. Lo que no quiere decir que el compromiso sea eterno o que sigan produciéndose transformaciones si se ha abandonado el trabajo, por tanto, los pactos necesarios para el desarrollo de ese trabajo.

Compromiso en la terapia

Si pensamos desde el psicoanálisis, transformarse es posible, y si algo se transforma es porque ha sido el sujeto el que se ha transformado, el que ha cambiado su posición en el lenguaje. La diferencia entre querer cambiar y comprometerse con el cambio es dejarse transformar, no quedarse en el dicho, sino ser parte del hecho. Hacer el trabajo y si hay trabajo habrá resultado o, más bien, desde el resultado se puede leer que hubo trabajo.

El compromiso no es solo «venir a sesión», sino sostener un marco que haga posible el trabajo del inconsciente y ese  marco es simbólico, es más que estar, uno se va dando cuenta de que esas sesiones en las que no concurre o las vacaciones también forman parte de su psicoanálisis por eso el paciente tiene que hacerse cargo de esos espacios, para que existan como significante para él. Hay que hacerse sujeto del inconsciente para que surja esa novedad que nos propone el psicoanálisis, en este caso, o el compromiso con el deseo, en cualquiera de los ámbitos de la vida.

Si te hace sufrir, no es vida, es neurosis, psicoanalízalo.

Si deseas comenzar una terapia o psicoanálisis, contacta y reserva ya una primera cita.

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