¿QUÉ PASA CUANDO LLEGA EL ÉXITO?
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¿QUÉ PASA CUANDO LLEGA EL ÉXITO?
¿QUÉ PASA CUANDO LLEGA EL ÉXITO?
Éxito, adicciones y conflicto psíquico
¿QUÉ CREEMOS QUE VA A PASAR CUANDO CONSEGUIMOS AQUELLO QUE TANTO DESEAMOS?
Pensamos que estaremos mejor.
Que seremos felices.
Que tendremos más seguridad.
Que dejaremos de sufrir.
Y, sin embargo, vemos personas que consiguen muchísimo, alcanzan la fama y el reconocimiento profesional, la prosperidad económica y, sin embargo, cuando tenemos acceso a su vida íntima averiguamos que sufren muchísimo y calman su vacío de diversas formas, entre otras, las adicciones.
Artistas, deportistas, empresarios, profesionales de enorme éxito que aparentemente lo tienen todo y, sin embargo, atraviesan depresiones, adicciones, crisis personales, relaciones destructivas o incluso llegan a quitarse la vida.
¿Qué ocurre? ¿Es que el éxito no sirve para ser feliz?
Quizá tengamos que preguntarnos qué significa realmente tener éxito para cada uno.
HAYDEN PANETTIERE
En estos días he visto publicaciones referentes a una actriz norteamericana muerta a la temprana edad de 36 años este mes de agosto, en sí no tendría que llamarnos la atención, pero ocurre que aparece ahora la información de que la causa aparente de su muerte es una dosis adulterada de un medicamento opiáceo suministrado por un «traficante de drogas de toda la vida».
Que muera una persona joven, en la flor de la vida, con una carrera profesional que inició cuando apenas era un bebé en televisión y cine, y, precisamente, porque era adicta al uso de sustancias desde hace muchos años sí que ha de llamarnos la atención. Hemos llegado a normalizar los dramas, como si fueran una cosa de ficción, como si estuviéramos viendo una película y nosotros somos meros espectadores.
Hayden Panettiere, o Matthew Perry, actor de la archiconocida serie Friends, Whitney Houston, la excelente cantante y actriz, la inigualable y joven Amy Winehouse o el gran Michael Jackson, el «Rey del Pop», Prince o tantos otros personajes que murieron en extrañas circunstancias.
¿Qué nos enseña este tipo de historias sobre el sujeto humano?

EL ÉXITO NO ES LO MISMO QUE EL DESEO
Hay algo que el psicoanálisis nos enseña y que puede resultar incómodo: no siempre sabemos qué deseamos. Uno puede decir que quiere ser el mejor, tener un buen coche, una vida de lujos… etc… Pero todo lo que uno dice encubre la verdad inconsciente, de la que no sabemos sino sólo a través de los efectos.
Tener éxito te obliga a cambiar la vida, de forma de pensar. Según la lógica de la conciencia, alguien que triunfa, que consigue sus objetivos personales, que pueden ser logros académicos, materiales, sociales o amorosos, de alguien que triunfa se esperaría que estuviera contento y adaptado a la vida que sostiene esa nueva posición en el mundo, que reaccionara a su triunfo con alegría y renovadas energías, sin embargo, hay muchas personas que ante el triunfo, ante la consecución de sus sueños y aspiraciones, se deprimen. No sólo se deprimen, o se enferman de neurosis, sino que muchos de ellos se las arreglan para estropear o malograr el éxito conseguido.
En pequeña escala, muchos hemos sentido una sensación similar, cuando conseguimos algo largo tiempo deseado, y de repente, nos entristecemos y pensamos: debería estar contento y nos preguntamos el motivo de nuestra tristeza.
Este fenómeno tiene relación con el sentimiento de que algo es demasiado bueno para ser cierto. ¿Qué significa para cada uno aquello que decimos que queremos?
A veces conseguimos exactamente lo que queríamos y descubrimos que eso no era lo que deseábamos.
¿QUIÉN QUIERO QUE ME RECONOZCA?
El éxito siempre implica una mirada exterior. No existe “ser exitoso” en abstracto. Uno es exitoso para alguien. ¿Quién dice que soy exitoso? ¿Mi familia? ¿Mis compañeros? ¿El público?
¿La sociedad? ¿Mis padres? ¿Mis seguidores? ¿Yo mismo?
El éxito puede convertirse en una obligación. El artista que ha triunfado tiene que volver a triunfar. El profesional que ha conseguido reconocimiento tiene que mantenerlo. El empresario tiene que crecer. El deportista tiene que ganar otra vez.
Freud explica este rasgo de carácter descubierto en la labor analítica como la consecuencia de una equiparación inconsciente entre el éxito y una victoria sobre el padre. Cuando vemos que el éxito acaba de esta forma, precipitándose en el abismo de las drogas, la depresión o la muerte, podemos estudiarlo como un éxito que remite psíquicamente al crimen edípico, como si fuera consumado ese deseo imposible, reprimido e inalcanzable y, por tanto aparece el consecuente y terrible sentimiento de culpa.
La culpa es algo inherente a lo humano, forma parte de nuestra constitución como deseantes, habita en nosotros y en muchas ocasiones dirige nuestros actos. Lo más interesante que ha descubierto el psicoanálisis y que nos puede ayudar a entender estos casos es que la culpa no tiene relación con faltas reales, se funda en intenciones inconscientes y permanece inconsciente.
no es nada raro que el yo tolere un deseo mientras sólo existe en calidad de fantasía, oponiéndose, en cambio, decididamente a él en cuanto se acerca a su cumplimiento y amenaza convertirse en realidad.
La labor psicoanalítica nos muestra que son poderes de la conciencia los que prohíben a la persona extraer el beneficio y satisfacción del éxito alcanzado. (En el Yo y el Ello, en 1923, va a hablar de la parte inconsciente que hay en el Yo y en el Superyo y que explicarían la satisfacción el castigo a través del masoquismo y de la pulsión de muerte).
No es que sea difícil vivir en las alturas, o responder a las demandas de productores y mánagers sea insufrible, es que hay personas que pueden y personas que no pueden, personas que han alcanzado un lugar y no están preparados psíquicamente para lo que están viviendo.
CUANDO EL ÉXITO SE CONVIERTE EN UNA TRAMPA
Una persona puede establecer una relación adictiva con una persona, el juego, una sustancia o una situación. Cuando hablamos de adicciones solemos pensar inmediatamente en drogas. Pero podemos preguntarnos qué hay detrás de esa necesidad de repetir una y otra vez algo que sabemos que nos perjudica.
De lo que comenzó como una ilusión, un proyecto de vida y un motor, acaba siendo algo pesado para ciertas personas que no pueden más y se acompañan de sustancias o situaciones tóxicas para sí mismos que ponen de manifiesto su enfermedad. El éxito no es una enfermedad, sólo nos exige trabajo, tolerancia a los nuevos compromisos y permanencia, pero si viene acompañado de circunstancias insalubres hay que pensar que es una manifestación sustitutiva de otro deseo, infantil, reprimido, que era eliminar al padre, o ponerse en lugar de él o ganarle, algo imposible o que no conviene.
El psicoanálisis nos ha enseñado que el síntoma tiene un sentido y está relacionado con la vida íntima de la persona. En estos casos que hemos nombrado, sin tener el relato de esas personas, cosa que sería necesaria para psicoanalizarlos, podemos decir que por el final abrupto de sus vidas
QUIZÁ EL PROBLEMA NO SEA EL ÉXITO
Quizá tampoco sea el dinero, ni la fama, ni el reconocimiento. El problema aparece cuando creemos que aquello que conseguimos afuera va a resolver aquello que nos sucede dentro. El psicoanálisis no viene a decirnos cómo tener éxito. Viene a preguntarnos qué hacemos con aquello que deseamos y qué lugar ocupa eso que perseguimos en nuestra vida.
Porque quizá la pregunta no sea “¿qué necesito conseguir para ser feliz?”
Sino “¿qué estoy buscando cuando creo que necesito conseguirlo?”
La recomendación que damos, para terminar el encuentro de hoy, es que cuidar el bienestar psíquico es importantísimo para todos, para esos personajes a los que admiramos y donde todo parece dicha y felicidad, como para el resto de los mortales. Recordemos que en la mayoría de las personas, tras un aparente bienestar, se esconden conflictos psíquicos no resueltos que van haciendo mella en nuestras vidas.
Quizá el psicoanálisis no pueda decirnos cómo alcanzar el éxito.
Pero sí puede ayudarnos a preguntarnos qué estamos buscando cuando perseguimos aquello que llamamos éxito.
Porque no siempre conseguir lo que queremos significa haber encontrado aquello que deseamos.
HABLAMOS DE PSICOANÁLISIS
Miércoles 21:00 · Helena Trujillo
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