LA FELICIDAD Y EL PLACER
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LA FELICIDAD Y EL PLACER
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Sigmund Freud se hace la pregunta que todos los filósofos se han hecho y muchos autores se han hecho, los humanos qué esperan de la vida y qué pretenden alcanzar en ella, las respuesta general es que aspiran a la felicidad y quieren llegar a ser felices o no quieren dejar de serlo. Lo que pasa que esta aspiración, dice Freud, tiene dos fases tiene un fin positivo y otro negativo, el uno es evitar el dolor y el displacer, y el otro experimentar sensaciones gozosas.
Nada en el macrocosmos ni en el microcosmos incluye el propósito de que el Humano sea feliz; sabemos que la felicidad surge de la satisfacción, pero de qué satisfacción. Puede ser la satisfacción instantánea de necesidades acumuladas, tengo hambre y como, encuentro una satisfacción instantánea, una descarga, el principio del placer solo proporciona una sensación de bienestar, pero nuestra disposición no nos permite gozar intensamente sino en el contraste. Nuestras facultades de felicidad son limitadas mientras que nos resulta muy fácil experimentar la desgracia. El sufrimiento nos viene de tres lugare:
- Desde el propio cuerpo que está condenado a la vejez y a la muerte, a la aniquilación.
- De la naturaleza exterior, de todas las fuerzas naturales que son omnipotentes frente al pequeño humano que somos, un terremoto, una inundación, un volcán, son implacables, omnipotentes sobre nosotros.
- Otra fuente de insatisfacción son las relaciones con otros seres humanos, son inevitables puesto que no hay ningún hecho solitario, tenemos relaciones con otros, en la familia, relaciones laborales o no, pero a veces para evitar el sufrimiento también se evita el placer y el goce. El aislamiento de los otros tampoco soluciona nada, nos lleva a la quietud y la quietud nos mata.
Todo sufrimiento no es más que una sensación, solo existe en tanto la sentimos por eso la intoxicación química es un remedio, pero que exige una dependencia del producto y las consecuencias que toda dependencia ocasiona en el cuerpo biológico y social del sujeto.
La satisfacción de las pulsiones implica felicidad por eso que lo que impide la satisfacción se puede convertir en causa de sufrimiento. Evitar las pulsiones es abandonar toda actividad es sacrificar la vida y donde la felicidad es el reposo absoluto, es la muerte. El principio de realidad, que trabaja para el primitivo principio del placer, protege contra el sufrimiento en tanto te hace discriminar y saber esperar, te enseña a esperar, a vivir en la incertidumbre sencilla cotidiana.
Hay placeres y placeres y hay goces y goces. No todos los placeres son iguales, ni todos los goces son iguales, el placer es del orden del principio del placer y el goce es del orden de la pulsión. Entre los cuatro elementos de la pulsión: el empuje, la fuente, el objeto y el fin, el fin tiene que ver con la satisfacción.
O sea que el placer tiene que ver con el principio del placer y la satisfacción tiene relación con la pulsión. A veces la necesidad de castigo, por ejemplo, puede más que la necesidad de ser feliz, incluso el castigo puede aportar una sensación de felicidad porque ha calmado el sentimiento de culpabilidad inconsciente.
O por ejemplo, por miedo a amar, por miedo a lo que genera el amar a la dependencia del amor, evito todo camino hacia el amor, pero la capacidad de amar va más allá de nuestro cuerpo, más allá de nuestro cuerpo físico psíquico y social, se trata de separarse de uno mismo, amar algo y alguien más allá de las relaciones de parentesco. El trabajar, por ejemplo, es trabajar para alguien más que para uno mismo, ganar más dinero del que necesitas, eso sería una forma de amor.
Estas fuentes de sufrimiento que hemos visto se pueden calmar con los tóxicos, los narcóticos o drogas, sean legales o ilegales, que te hacen indiferente a la realidad, pueden provenir del sistema médico o sanitario de los denominados medicamentos o pueden ser drogas legales como el alcohol o ilegales como las denominadas drogas blandas o duras que logran calmar las exigencias del cuerpo físico psíquico y social, pero a costa de una única relación la droga, cada uno con su droga que suele ser única, una relación madre niño, niño indefenso, aquella madre que todo lo calmaba y nada solucionaba. Es decir, que esa huída del sufrimiento o de la realidad a través de las drogas nos aparta de la vida.
No es lo mismo el placer que el goce, el goce se denomina también satisfacción, decimos que el goce o satisfacción de la pulsión, no es la mismo que el placer del principio del placer, el principio del placer incluso es un límite al goce y el principio de placer tiene límites, bordes propios, márgenes propios que son el dolor, la culpa, la angustia, en tanto son señales que dicen hasta aquí.
No es lo mismo la satisfacción de la pulsión oral y anal por ejemplo que la satisfacción de la pulsión escópica o invocante en tanto las dos primeras se refieren a la satisfacción de la demanda, la demanda de amor, la primera la oral es demanda al otro del orden de la necesidad de ser amado y la anal es demanda del otro es decir la necesidad de amar. Son satisfacciones de la necesidad de ser amado y de la necesidad de amar, mientras que la satisfacción escópica e invocante son del orden de la satisfacción del deseo del Otro. Cuando decimos que la fórmula del deseo del sujeto es el deseo del Otro, estamos en el nivel de la construcción del deseo, de ser escuchado y de escuchar, de hablar y ser hablado.
Las cuatro pulsiones parciales tienen que encontrar su propia satisfacción, satisfacciones necesarias e imprescindibles y que se muestran en sus excesos: anorexia, obesidad, en la necesidad de ser amado. Siempre tenemos que tener en cuenta que está implicado tanto en la obesidad como en la anorexia la necesidad de ser amado, o porque nos sobra o porque nos falta o porque no la toleramos o porque no la alcanzamos, la relación puede ser variada. Ahí se muestra una problemática propia de ese sujeto en ese punto pulsional.
Hay sufrimientos inevitables, decepciones que no dejamos de encontrarnos, empresas imposibles, ambiciones inconsistentes. La vida resulta compleja como nos ha sido impuesta por ser humanos que no podemos hacer nada solos, necesitamos siempre a otros y somos unos solitarios o nos resulta pesada.
No podemos prescindir de muletas dicen algunos autores y hablan de tres especies de muletas, distracciones poderosas que nos hacen parecer pequeño nuestro infortunio corriente, satisfacciones sustitutivas que reducen ese infortunio personal y los narcóticos que nos hacen insensible a esa realidad. Distracciones pueden ser desde cuidar tus plantas hasta una actividad científica o una actividad artística, pueden ser satisfacciones sustitutivas que te ofrece el arte, hay otros que lo tienen y puedes gozar del goce que otros te producen y los narcóticos que toda droga se te hace olvidar la realidad, entre ellas la religión, es el opio del pueblo.
El amor es una fuente de felicidad ,de hecho el amor sexual una de sus formas proporciona una satisfacción prototípica de nuestras aspiraciones de felicidad, pero nunca nos encontramos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos, porque siempre tememos perder nuestro objeto amado. A las personas no las podemos tener, no las podemos poseer, pero se pueden gozar sus formas sus gestos, también están los objetos de la naturaleza, los paisajes, las creaciones artísticas, las creaciones científicas, de todo eso se puede gozar, no se puede tener pero se puede gozar.
La cultura no puede prescindir de la belleza, de la belleza de lo humano o de lo producido o inventado por el Humano, incluso goza de la naturaleza porque el humano goza de todo lo que está tocado por la palabra. La ciencia de la estética no logra explicar la esencia y el origen de la belleza porque está en la capacidad, en la sensibilidad a lo bello del sujeto, o sea, está en el sujeto no en el objeto, porque aunque el objeto sea bello, hay sujetos que no tienen sensibilidad para lo bello y hay sujetos que ven belleza en lugares incluso donde no la hay o no la hay para todos, no es un prototipo de belleza.
En definitiva la felicidad depende de la economía psíquica del sujeto, de su economía libidinal, además no hay felicidad que se venda en el mercado ni una felicidad que sirva para todos cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que puede ser feliz.
Está muy desvalorizado el trabajo y el amor, solo se valoriza cuando se pierde tanto el amor como el trabajo, aunque haya sido un trabajo por necesidad o un amor por necesidad, al final te daba una felicidad que tú no te dabas cuenta de ella, pero cuando lo pierdes te das cuenta. El hecho de que tengamos en general una aversión por el trabajo, de ahí se derivan muchos problemas sociales, también de la tendencia a independizarnos del mundo exterior, donde están los otros y buscar la satisfacción en nosotros mismos, hace que se obtenga una felicidad o una satisfacción ilusoria algo que procede de nuestra imaginación, eso que el principio del placer tuvo que abandonar para transformarse en principio de realidad. Al fin y al cabo toda satisfacción se produce a través de nuestras acciones sobre la realidad, no sobre la imaginación. Nunca podemos abandonar el mundo exterior, invertir en un solo producto es una mal un mal consejo es necesario la diversidad hasta en las financieras te aconsejan eso, es mejor tener varias fuentes de satisfacción, varios caminos posibles, varias relaciones.
La felicidad está en el camino del trabajo y en el camino del amor, hay que aprender a amar y a gozar del trabajo, tengas el trabajo que tengas, porque el ser humano en la repetición goza, entonces hago un trabajo, pero como lo repito, lo repito, lo repito, acabo encontrando el goce de la repetición.
Hay quienes ven en la realidad al único enemigo lo que hace que su búsqueda de la felicidad consiste en romper toda relación con la realidad, hay muchas formas de hacer eso una puede ser el ermitaño que hace de eso una filosofía o puede ir más lejos querer transformar todo rasgo intolerable y sustituirlo por otro acorde a nuestro deseo, pero se convertirá en un loco a quien pocos ayudarán en la realización de sus deseos.
Se trata de invertir en lo erótico, lo narcisista y la acción, no excluir ningún tipo de satisfacción, no es aconsejable hacer depender toda satisfacción de una única tendencia, la tendencia erótica, la tendencia narcisista, somos narcisistas porque tenemos yo y tenemos relación con nuestra propia imagen, es estructural, no podemos no darle satisfacción, tenemos relación con el otro, no podemos dejar de tener vínculo afectivo con el otro ya sea si desprecio, que si lo amo, que si lo aprecio, que si lo odio, que si me da igual ,cuál sea el afecto, es un afecto.
Uno se tendría que preguntar por qué necesito más enemigos que amigos o por qué necesito sentir rencor o rabia por más personas que por menos, tengo más personas que odio que más personas que amo, dar satisfacción a una sola tendencia y dejar a las demás abandonadas no es bueno porque las demás van a pedir su bocado, una última una otra técnica de vida es la fuga a la neurosis, donde encontramos satisfacciones sustitutivas. En lugar de hacer transmutaciones del lenguaje, hacemos transmutaciones del aparato psíquico.
Hay muchos caminos a la felicidad pero ninguno te dice que la vas a alcanzar ,porque no se trata de alcanzarla sino que se trata de caminar y gozar del caminar, mientras caminamos somos felices porque se trata de gozar de todo o gozas de todo o no gozas de nada.