La impotencia o disfunción eréctil

La impotencia o disfunción eréctil

La primera descripción de impotencia se encontró en un papiro 2.000 años a.C. Se describían dos tipos de impotencia, la impotencia natural, en la que el hombre era incapaz de culminar el acto sexual y la impotencia sobrenatural, que ya era acción de los dioses. Posteriormente, Hipócrates describe la impotencia masculina en pacientes ricos de la ciudad y concluye que la causa estaba en relación con montar a caballo, factor de riesgo al que no estaban expuestos los pobres, que iban a pie.

Aristóteles decía que como los nervios del pene llevaban energía y espíritu para la erección, la erección era debida a una insuflación de aire, teoría que se mantiene hasta que en 1505 Leonardo da Vinci observa en el pene erecto de un ahorcado una acumulación de sangre. Da Vinci lo describe. Son descripciones que pasan desapercibidas hasta principios del siglo XX.

El Instituto Nacional de Salud de EEUU define la impotencia como la incapacidad de lograr o mantener una erección suficiente para una actividad sexual satisfactoria.

Se habla de impotencia cuando es una situación mantenida, un episodio aislado no se cataloga de impotencia. Es una situación muy frecuente, puede afectar hasta el 50% de varones en algún momento de su vida. Muchos hombres no admiten su impotencia y no acuden al médico por ella.

En la erección está en juego la vascularización y el sistema nervioso simpático, que es el que controla la reactividad vascular.

FISIOLOGÍA DE LA ERECCIÓN

La función sexual masculina normal requiere:

  • Una libido conservada.
  • La capacidad para lograr y mantener la erección del pene.
  • La eyaculación.
  • La detumescencia.

Las principales estructuras anatómicas del pene que particpan en la función eréctil son los cuerpos cavernosos y el cuerpo esponjoso, que se sitúa alrededor de la uretra. Una cápsula conjuntiva, la túnica albugínea rodea cada uno de esos cuerpos. La estructura microscópica es una masa de músculo liso que contiene una red de vasos recubiertos de endotelio.

La tumescencia del pene que produce la erección se debe a un aumento del flujo sanguíneo en la red lagunar tras una relajación total de las arterias y del músculo liso de los cuerpos cavernosos, la compresión subsiguiente del músculo liso trabecular contra la túnica albugínea fibroelástica produce el cierre pasivo de las venas emisarias y la acumulación de sangre en los cuerpos. Si la erección es completa y el mecanismo valvular funciona correctamente, los cuerpos se transforman en cilindros no comprensibles de los que no escapa la sangre.

El sistema nervioso central ejerce una influencia importante mediante la estimulación o el antagonismo de las vías medulares que median la función eréctil y la eyaculación.

Las causas de la impotencia pueden ser orgánicas o psíquicas. En un 80% de los casos no se encuentra ninguna causa orgánica, son impotencias psíquicas, sobre todo en varones jóvenes.

La diferencia entre la impotencia psicógena y la orgánica es que en la psicógena se conserva la erección nocturna o matutina independiente de la anticipación del acto sexual. También es típico de la impotencia psíquica que no se produzca con todos los objetos sexuales, un hombre es impotente frente a una mujer y no lo es frente a otra, no tiene una impotencia orgánica.

IMPOTENCIA PSÍQUICA

La función sexual se halla sometida a muy diversas perturbaciones, que en su mayoría presentan el carácter de simples inhibiciones. Estas se reúnen bajo el concepto de impotencia psíquica. La realización de la función sexual normal supone un curso previo muy complejo y la perturbación puede instaurarse en cualquier punto del mismo.

Los síntomas principales de la inhibición del hombre son:

  • La desviación de la libido al principio del proceso (displacer psíquico).
  • La falta de preparación física indispensable (falta de erección).
  • La abreviación del acto sexual (la eyaculación precoz).
  • La interrupción del mismo antes de su desenlace natural (falta de eyaculación).
  • La falta del efecto psíquico, falta de sensación de placer del orgasmo.

La impotencia es un síntoma, no una enfermedad. Puede responder a múltiples estructuras psíquicas. Hay varios tipos de impotencia psicógena o psíquica:

  • Perversa.
  • En relación a la angustia.
  • Histérica.
  • Obsesiva.
  • Por la exigencia de una condición especial de objeto: necesidad de degradación del objeto sexual o perjuicio del tercero.
  • Depresiva.

Impotencia perversa: Necesita de una condición para tener potencia. Hay un subgrupo de individuos que sólo encuentran su satisfacción sexual en la masturbación simultánea a fantasías masoquistas. Estas fantasías están sustentadas en una posición pasiva frente al padre.

En relación a la angustia: Algunas impotencias son renuncias a la función sexual a causa de que durante su realización surgiría angustia. Esta angustia puede estar en relación con fantasías específicas, como la de la vagina dentada. Temor a perder.

En la histeria es frecuente el miedo angustioso directo a la función sexual.

Obsesiva: Un gran número de actos obsesivos demuestran ser prevenciones y aseguramientos contra experiencias sexuales, siendo por tanto de naturaleza fóbica.

Existencia de una condición especial del objeto.

  • La necesidad de degradación del objeto sexual. Hay una disociación de las corrientes tierna y sensual de la libido, son impotentes con las muejres a las que aman tiernamente y potentes con objetos sexuales degradados, por los que sienten una intensa atracción sexual, pero son incapaces de amarlos.
  • Perjuicio del tercero. Son potentes con muejeres comprometidas con otro hombre. Tiene que darse esta condición para que se muestren en toda su potencia sexual.

Depresión. En el deprimido hay un ainhibición de todas las funciones, entre ellas la sexual. El paciente deprimido sufre de anestesia somática, no goza de su cuerpo, todo es mental en él. El melancólico por vengarse del objeto perdido introyectado en su yo, es capaz de mutilarse para privar del goce al otro.

En el caso del varón, la pérdida del goce activo es la pérdida del goce, por eso la impotencia en el hombre es mucho peor tolerada que la frigidez en la mujer.

La impotencia en la esfera genital puede ir acompañada de otras impotencias: imposibilidad de trabajar, de amar, etc.

Si padeces alguno de estos síntomas consúltanos.

Información extraída del libro: Medicina Psicosomática IV. La sexualidad y sus trastornos. Editorial Grupo Cero.

Información extraída del libro: Medicina Psicosomática IV. La sexualidad y sus trastornos. Editorial Grupo Cero.
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