REGUNTAS DE PADRES Y RESPUESTAS DE LA PSICOANALISTA

REGUNTAS DE PADRES Y RESPUESTAS DE LA PSICOANALISTA

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-Sobre los miedos infantiles. Mi hijo se pone muy inquieto cuando está solo, no quiere dormir en su habitación o quiere que yo duerma con él. ¿Es algo patológico?

El miedo que el niño pequeño experimenta cuando le dejan solo es la expresión de un deseo insatisfecho, cuyo objeto es la madre y más tarde otra persona familiar, deseo que el niño no sabe sino transformar en angustia. En un principio el niño pequeño no muestra ninguna distinción entre las personas familiares o conocidas y las desconocidas, pero llegado un determinado momento de su desarrollo, comienza a aparecer el extrañamiento.

Cuando el niño comienza a sospechar la posibilidad de la llegada de un hermanito, motivado por su experiencia en la guardería o en la escuela con otros niños, se intensifica ese temor de dejar de tener ese lugar privilegiado para los padres. Siente que necesita estar cerca de ellos, no perderlos de vista, aparece la angustia ante su pérdida, ante la pérdida de ese lugar de privilegio ante los padres. Hemos de pensar que no sólo ellos cumplen labores de cuidado y alimentación, sino que también cumplen funciones afectivas para con sus hijos, son sus primeras figuras afectivas, sus primeros amores, las primeras experiencias vitales son vividas con ellos, tienen un lugar muy importante en la vida psíquica de sus hijos, estos los consideran parte imprescindible de ellos, pero más adelante se dan cuenta de que no siempre están, pueden perderlos.

Los miedos son la expresión de deseos, deseos eróticos, de la vida afectiva del niño que está desarrollándose, deseos hostiles, celos, envidia. Esta actividad afectiva se vuelve contra el propio niño a través de la señal de la angustia.

La labor de los padres es ofrecer un entorno afectivo y vital pacífico, seguro, tranquilo para sus hijos, lo que no quiere decir que satisfagan todas sus demandas, que los conviertan en pequeños tiranos. Hay que desarrollar hábitos saludables para que el niño y la niña vaya teniendo sus propios espacios y, a su vez, sus padres recuperen sus espacios de intimidad como pareja y adultos. La solución no es dormir con el niño o prolongar su estancia en la habitación de los padres, ello incrementa su excitabilidad y la angustia. Hay que tener paciencia y comprensión, establecer tiempos y espacios, no invadirlos con nuestras historias, dejar que ellos expresen las suyas.

Los miedos infantiles tienden a desaparecer en la medida en la que avanza su desarrollo psicosexual, la envidia y los celos, las primeras elecciones de objeto, el pudor, la vergüenza, cada cosa va ocupando su lugar si, como padres, se van conociendo esos procesos que el niño atraviesa, se van marcando límites que antes no eran necesarios y luego van a serlos por el buen crecimiento del pequeño. Hay que saber escuchar cuando el niño o la niña necesitan un no, o cuando nos necesitan a su lado para poder después solos.

-Mi hija se está haciendo pis en la cama después de haber controlado ya los esfínteres, ¿puede ser algún problema médico o emocional? ¿Qué puedo hacer?

Es lo que se llama como enuresis y acontece en algunos niños una vez que ya el niño ha aprendido a controlar los esfínteres. Puede coincidir su aparición con algún acontecimiento vital importante, como la llegada de un nuevo hermanito, la partida de alguno de los padres, etc. Generalmente nos está mostrando la excitabilidad del niño, es una expresión de que hay algo que no puede contener y se expresa de esa manera. En muchas oportunidades he observado que el comportamiento de los propios padres, sin darse cuenta, están fomentando esta excitabilidad exagerada en sus hijos, porque hay poca discriminación de los tiempos y espacios entre adultos y niños. Los padres mantienen sus conversaciones o discusiones delante de los hijos, se muestran demasiado ante ellos, ya sea su desnudez, sus expresiones afectivo-sexuales, hay pocas barreras que permitan que el niño se desarrolle a su ritmo, digamos que están como acelerados. Tenemos que pensar que los adultos tenemos la responsabilidad de poner límites y proteger la prematuridad de los más pequeños, que están en pleno desarrollo biológico, afectivo y sexual, todo con ellos debe ser más medido, sus horas de sueño, sus encuentros con los demás… No pueden ser los mismos que los de un adulto. Muchas veces estos límites no son tenidos en consideración y eso favorece o provoca la aparición de síntomas en el niño que dan cuenta de esa sobreexposición, el niño no puede con tanto.

El nacimiento de mis hijos ha sido una gran felicidad en mi pareja y nuestras familias, pero también está generando muchos problemas entre mi pareja y yo. Ahora no estamos de acuerdo en muchas cosas, discutimos más que antes, apenas tenemos tiempo para la pareja, estamos invadidos por los cuidados a los niños y los compromisos familiares. Siento que me asfixio.

Con el nacimiento de los hijos, un hombre y una mujer se hacen padres, modifican su posición en la familia, ahora además de hijos, son padres. Es evidente que la abuela, el abuelo, los tíos, todos intervienen de una forma u otra en la vida de los hijos, no son sólo de los padres. Aparecen nuevos compromisos, pero son llevaderos, hay que entregarse a vivirlos, ser vividos por ellos y poner límites cuando sintamos que es demasiado. Del entusiasmo de los primeros meses y años de los hijos, a necesitar recuperar un espacio más íntimo para la pareja, para esos enamorados, para esa familia que se ha constituido y que también necesita sus propias costumbres y espacios. No hay que sentirse mal por manifestar esa necesidad, por pedirle a la pareja salir solos, por sacar a los niños de la cama de los padres para que la pareja pueda recuperar su vida sexual. Precisamente este aspecto es espinoso, porque la vida sexual suele estar tocada, muchas mujeres tienen serias dificultades para volver a encontrarse con el deseo sexual hacia su pareja, muchos hombres también se sienten excluídos del deseo de su pareja. Todo esto hay que trabajarlo, es muy importante que ese hombre y esa mujer, además de padres, puedan volver a encontrarse entre adultos con el deseo sexual de un adulto, así dejarán a sus hijos desarrollar su vida sexual-afectiva sin interferencias, y ya saben por qué lo digo. A veces los adultos centramos todas nuestras satisfacciones en los hijos y nos olvidamos de nuestros propios sueños, de nuestros propios deseos, eso debe ser tratado en el psicoanalista. Los pacientes neuróticos lo son porque hay un de más, hay una permanencia en el infantilismo de la sexualidad.

-Estoy preocupado de que me hijo tenga TDAH, cada día escucho más sobre diagnóstico y, en verdad, mi hijo es muy inquieto.

Hoy en día hay una tendencia excesiva al diagnóstico de enfermedades y su medicalización. Los niños, en general, son inquietos, despiertos, inician una actividad y sin concluir inician otra… Más que preocuparnos y andar molestando a los niños, primero, revisemos a los padres. ¿El ambiente en casa es apropiado? ¿Están ustedes a bien, hay orden en casa, orden en las conversaciones, se conversa? Muchos padres en la actualidad entregan el móvil a su hijo o hija desde que quiere meses o pocos años, para que no moleste, para que se entretenga y les deje tranquilos, no juegan con sus hijos, no les dejan jugar a juegos de motricidad, construcción, exploración. Ese dejarnos tranquilos, a la larga va a tener sus consecuencias. El niño tiene que aprender a conocer su cuerpo, sus límites, tiene que recibir la atención de los padres y de otros adultos que son los que le van a transmitir el lenguaje, el movimiento. También hay que poner límites, horarios, no puede ser que los niños estén en la calle a altas horas de la noche, que participen de todas las actividades donde van los adultos, ya no se respeta ni sus siestas, ni su descanso. ¿Niños hiperactivos o padres que no quieren ocuparse de ser padres?

Hay que dejar que los niños vivan su infancia, jueguen con otros niños, limitar su tiempo con las pantallas o juegos electrónicos, dejar de exponerlos a la excesiva violencia de la televisión y los dibujos animados, cada vez más excitantes.

Los niños no necesitan medicación, necesitan dedicación, paciencia. Si tiene mucha energía, ponle a hacer varias actividades. Pero claro, los niños viven en pisos, encerrados, no pueden salir como antes a la calle a jugar con los otros niños, o pasan largas horas aparcados en el colegio con muchas actividades y obligaciones. Los niños tienen que ser niños, dejémosles explorar, avivar su curiosidad. Los libros hacen bien a los niños. Los libros hacen bien a los adultos. Los adultos tienen serios problemas de hiperexcitación, les cuesta mucho enfocar su atención, se aburren pronto, están enganchados a las redes sociales y poco enganchados a la vida real. Empecemos por eso y mejorarán los niños, que son niños y hay que dejarlos crecer tranquilos.

-¿Qué hago si mi hijo tiene tics o manías repetitivas?

En primer lugar, conversando con los padres, hay que valorar si alguno de los padres tiene tics o manías, muchas veces alguno de los padres tiene un trastorno obsesivo y el niño está copiando esas conductas. Los niños toman a sus padres como ideal. Si esto es así, comencemos por trabajar con los padres ya que esos síntomas tienen solución y afectan mucho al modo en el que el adulto se relaciona con los demás. Cuando estas enfermedades neuróticas no se tratan, se van agravando con el paso del tiempo llegando a limitar muchísimo la vida de las personas.

Si no es así, si no es un patrón familiar, si no una expresión del niño, primero hay que valorar lo que puede estar expresando. En trastornos de tipo autista es frecuente que aparezcan comportamientos repetitivos de ese tipo, requieren una atención especializada desde pequeños. Generalmente no se trata de este tipo de trastornos de tipo autista, sino que son manifestaciones neuróticas infantiles que suelen desaparecer en el transcurso del desarrollo, pero que expresan alguna inquietud afectiva o sexual de ese momento evolutivo del niño, aquí consultar al psicoanalista puede ser una herramienta eficaz y de poca intervención, ya que permite que el niño exprese algunas inquietudes y el psicoanalista interprete algunas inquietudes que se están manifestando en el niño.

Estas son algunas cuestiones, entre otras, que podemos abordar en el tema de la relación padres e hijos y el crecimiento de los más pequeños.

Continuará…

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