RESPONSABILIDAD Y CULPA

RESPONSABILIDAD Y CULPA

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RESPONSABILIDAD Y CULPA

Hoy les propongo hablar de responsabilidad y culpa, a veces son términos que confundimos, que se mezclan.

Confucio dijo: Lo que hagáis, a vosotros os pertenece; yo sólo debo responder de mis propios actos.

Algunos se torturan en la diatriba de si hacer o no algo de lo que se sienten responsables o les hacen sentir responsables, por ejemplo, el cuidado de un familiar, ayudar a alguien, colaborar en una tarea. De esta forma, en la duda, se bloquea la acción o si se lleva a cabo se vive como una tortura. ¿Tengo que hacerlo? ¿Qué pasa si no lo hago?

La noción de responsabilidad en el psicoanálisis no se inscribe en el campo jurídico ni moral en sentido clásico, sino en el orden de la responsabilidad psíquica. Desde esta perspectiva, el sujeto es considerado responsable en tanto está estructuralmente implicado en sus producciones inconscientes: síntomas, sueños, lapsus y actos fallidos. Freud inaugura así una concepción que tensiona la idea moderna de sujeto racional autónomo, al introducirel concepto inconsciente como instancia determinante de la vida anímica.

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Newton dijo: Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes.  Tal vez tengamos que salir de esa tortura de oponernos a todo y querer saber antes de hacer. Sólo después sabremos y hemos de hacernos responsables de nuestros actos. La ley moral es distinta de la ley penal o civil. La moral generalmente es inconsciente y es impartida por los padres, generalmente la moral nos encasila y puede llegar a ser contraria a la propia ética personal. Al final hay que asumir, tal como nos enseña el psicoanálisis, que la ética es la ética del deseo y uno debe asumir que a veces su deseo no es tan generoso, tan altruista, tan a favor de ser bueno con los otros y eso no un delito.

Si no quisiéramos ser tan buenos, podríamos ser mejores” conocida frase de Freud que muestra que la autoexigencia moral excesiva, buscando una bondad «imposible» (el superyó), genera represión y culpa, dañando la salud psíquica y física. Paradójicamente, ser «menos buenos» o aceptar nuestras sombras nos haría más auténticos, saludables y, por tanto, «mejores». Esta exigencia de perfección es contraproducente, resultando en enfermedades físicas o psíquicas cuando la conciencia de culpabilidad es demasiado estricta. No se trata de fomentar la maldad, sino de aceptar la propia humanidad, incluyendo los defectos, para alcanzar un mejor equilibrio mental y emocional. 

Uno de los pilares del psicoanálisis es el principio de determinismo psíquico, según el cual nada en la vida anímica ocurre de manera azarosa. En La interpretación de los sueños (1900), Freud sostiene que los sueños poseen sentido y responden a deseos inconscientes. Esta afirmación se extiende a los lapsus y actos fallidos desarrollados en Psicopatología de la vida cotidiana (1901).

Así, el descentramiento del yo no elimina la responsabilidad, sino que la reformula: el sujeto es responsable incluso de aquello que desconoce de sí mismo.

En El malestar en la cultura (1930), Freud profundiza la noción de culpa al introducir el concepto de superyó. Allí afirma que la cultura se sostiene sobre la renuncia pulsional, cuyo correlato subjetivo es el sentimiento inconsciente de culpa. El superyó castiga tanto la acción como la intención. El sujeto puede sentirse culpable por fantasías inconscientes. La responsabilidad no se limita al acto realizado, sino que alcanza el deseo reprimido.

Freud distingue entre culpa consciente y culpa inconsciente, mostrando que el sujeto puede sentirse culpable incluso sin haber cometido una falta objetiva. El superyó sanciona no solo el acto, sino también la intención o el deseo.

Esto implica que la responsabilidad psicoanalítica no se limita al comportamiento manifiesto, sino que alcanza el campo del deseo reprimido. La ética freudiana no juzga moralmente el deseo, pero sí lo considera estructuralmente propio del sujeto.

 Cuando hay un conflicto entre lo que deseamos y lo que podemos permitirnos, suele aparecer la culpa, y el sujeto puede calmarla pagando de alguna manera, castigándose de múltiples formas: enfermando, deprimiéndose, perdiendo cosas en la realidad, etc. El sentimiento de culpa inconsciente se produce porque las exigencias del Superyó son más fuertes y rígidas que el yo, que no llega a satisfacerlas, con lo que en éste se instala la culpa.

El síntoma no es un accidente, sino una formación con sentido. La responsabilidad emerge cuando el sujeto reconoce su implicación en aquello que inicialmente vivencia como extraño o impuesto.

 “La única culpa verdadera es ceder en el propio deseo.”

Si podemos aprender a afrontar esas exigencias de una manera más relajada, conseguiremos una mejor calidad de vida.

George Bernard Shaw dijo: La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto. Que no prefiramos que otros elijan por nosotros, mejor dar cuenta de nuestros propios deseos y aprendamos a llevarnos mejor con nosotros mismos, así podremos llevarnos mejor con nuestros actos y con los demás.

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